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Reproducción de poríferas


Muchas especies de poríferos, que están completamente expuestos a los depredadores, tienen mecanismos de defensa contra la depredación excesiva.

El mecanismo principal es de naturaleza química, y sucede de esta manera: algunas esponjas producen una sustancia tóxica y otras producen sustancias con actividad antimicrobiana.


En el fondo del mar, los corales, cnidarios y poros, entre otros, compiten por el espacio en sustratos sólidos como las rocas.

Además de actuar como defensa contra los depredadores y las infecciones microbianas, estas sustancias tóxicas expulsadas por las esponjas son ventajosas en la competencia por el espacio que las poríferas bloquean con otros invertebrados, como los corales e incluso otras esponjas. Esto permite que algunas esponjas crezcan rápidamente.

Las relaciones comensales también son muy comunes. La estructura corporal de las esponjas y sus defensas contra los depredadores hacen de estos animales excelentes refugios para invertebrados más pequeños e incluso algunos peces. Varias especies dependen de esta protección en su fase joven, de lo contrario sus poblaciones no serían estables.

Otras asociaciones comunes son aquellas que involucran esponjas, bacterias y cianobacterias. Probablemente, el organismo esponja es un medio rico para el crecimiento de bacterias y al mismo tiempo se beneficia de un stock de bacterias utilizadas en su nutrición.

Tipos de reproducción

La reproducción de poríferos puede ser asexual o sexual.

Asexual - Se produce, por ejemplo, por gemación. En este caso, se forman brotes, que pueden separarse del cuerpo del animal y dar lugar a nuevas esponjas. Observe el esquema a continuación.

Las esponjas aún tienen una gran capacidad de regeneración. Si una esponja se rompe en pedazos, cada pieza puede dar lugar a una nueva esponja.

Sexual. En este caso, cuando los espermatozoides (gametos masculinos) están maduros, salen a través del hueso, junto con la corriente de agua, y penetran en otra esponja, donde uno de ellos fertiliza un óvulo (gameto femenino). Después de la fertilización, que es interna, se desarrolla una célula de huevo o cigoto y se convierte en una larva. La larva abandona el cuerpo de la esponja, nada con la ayuda de pestañas y se asienta, por ejemplo, en una roca, donde se desarrolla hasta que se crea una nueva esponja.